lunes, 12 de agosto de 2013

Mi despedida

Hace unos días me enteré, no sin cierto desasosiego, cuál era mi nuevo destino para el curso que ya se nos avecina. Una punzada en mi interior fue cuando sentí que ya dejaba al que ha sido en los dos últimos años mi segundo hogar. Sí, hogar, y no me equivoco, ni exagero al poner esta palabra, por varias razones: en primer lugar he pasado una cuantía muy importante del tiempo de mi vida en eĺ, y en segundo lugar y más importantes, mis relaciones allí han sido de lo más fructíferas; no solamente en cuanto a la relación entre compañeros, que han sido muy buenas, sino especialmente a las relaciones con mis queridísimos alumnos y alumnas que hemos ido avanzando juntos por el camino de la enseñanza y la educación. Ha habido muy buena conexión con ellos y con sus familias, que en el día a día las muestras de afecto han sido numerosísimas, y que en todo momento me he visto apoyada y arropada. A ellas, a las familias de mis alumnos, mi más sincero agradecimiento.
Y a mis alumnos y alumnas, deciros que ha sido un placer compartir con vosotros estos dos años en los que juntos hemos aprendido muchas cosas; de entre las más valiosas, me quedo con el respeto y la aceptación a las diferencias individuales, creando un fabuloso ambiente de trabajo y estudio. Gracias por enseñarme tantas otras que me quedo para mi.
En fin chicos y chicas, espero que me recordéis porque ya casi formo parte de vuestra historia escolar.
Para encontrarme, siempre podéis abrir este blog, que seguirá en uso. Y físicamente sabed que estaré en Almuñécar, en el colegio Arcos de Torrecuevas.
Os dejo un poema de Gabriel Celaya que me encanta y que define lo que es la educación. Espero que os guste.



lunes, 28 de enero de 2013

EDUCAR. GABRIEL CELAYA Poema para el día de la enseñanza.



Educar es lo mismo
que poner motor a una barca…
hay que medir, pesar, equilibrar…
… y poner todo en marcha.

Para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.

Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera
enarbolada.

Gabriel Celaya